Existieron cuatro Ermitas en
Cenicero:
Entre
1600-1700 en el muro donde está enclavado el Casino
existió la Ermita de San Cristóbal. En el Parque Sta.
Ana y la Antigua Alcoholera la Ermita Sta. Ana quizá
desaparecida al construirse el ferrocarril. Dícese que
en San Justo llegó a existir otra Ermita bajo la
advocación del mismo santo. La única que nos queda en
cualquier caso es la del Valle. Fechas de la Ermita de
la Virgen del Valle:
Datan
sus primeras piedras al menos de 1.550 porque en un
escrito de la Cofradía de la Vera-Cruz se ordenaba que
en Jueves Santo los cofredes había de ir en procesión
de la parroquia a la ermita para volver de nuevo a la
Iglesia.
La imagen de nuestra Virgen, es una talla románica, de
madera en posición sentada que apareció escondida entre
peñascos del barranco aledaño seguramente para
defenderla de su destrucción.
Entre 1.834 y 1.854 la Ermita sirvió de parroquia
durante la restauración de la Iglesia a consecuencia del
incendio durante la defensa ante el ejército carlista.
En 1.738 fue construída la sacristía por Don Manuel
Chavaría y en 1.762 se ensanchó la nave. En 1.885 se
construyó el pórtico y en 1.892 se arregló el tejado.
En 1.842 se colocó la campana pequeña. En 1.929 se
pusieron las otras dos costeadas por Fortunato Artacho y
construidas por la casa Perea de Logroño.
Del
Regadío 3,4 y 5, Nov -Dic Ene 1.947/48
Cenicero
celta y morisco
En el SIII a.C. nuestras tierras
eran habitadas por los berones, pueblo de origen celta
que se extendía desde la orilla derecha del Ebro hasta
las sierras de Ezcaray, Valvanera y Cameros y desde el río
Leza al Tirón. Al Norte estaban los Bárdulos, al sur
los Pelendones que tenían por capital Numancia y los arévacos;
al este dominaban los vascones y al oeste los austrigones.
La
invasión romana de las tierras dominadas por los cántabros
que opusieron feroz resistencia llevó a la admiración
de los romanos que dieron su nombre a la toponimia de la
región (Cordillera Cantábrica, Mar Cantábrico, Sierra
Cantabria). El país de los berones fue conocido como
Cantabria hasta la invasión de los Godos en el s. V.
Tres
siglos más tarde, en el 711 Tári paso el estrecho con
su ejército moro y conquistó estas tierras y
practicamente toda la península ibérica hasta el 923.
El
único vestigio cristiano había quedado en el Norte
donde comienza la organización y reconquista primero con
el reino Astur cántabro y después el Astur leonés
hasta que en el 917 Ordoño II de León venció en San
Esteban de Gormaz a los ejércitos del omeya Abderramán
III. Éste se dirigió a Navarra donde reinaba Sancho
Garcés, hijo de García I, que al verse en situación
apurada pidió auxilio de Ordoño y juntos fueron
derrotados en Valdejunquera en el 920 pero tres años
después reconquistaron Viguera, Cenicero y Nájera,
extendiendo sus fronteras hasta Tudela y Ainsa.
Cenicero
najerino y navarro
Por tanto en el año 923 Sancho Garcés
se apoderó de Nájera y la aldea de Cenicero la dominación
árabe para pasar a manos navarras. Cenicero era
jurisdicción de Nájera, ciudad corte de Navarra. En el
925 murió Sancho Garcés y la corona pasó a manos de su
joven hijo, García Sánchez I bajo la regencia de su
madre Tota. A la muerte de éste en el 970 ocupó el
trono su hijo Sancho Abarca que extendió sus dominios
por Navarra baja, Aragón y Castilla, a su muerte en 994
su hijo García Sánchez II reinó hasta el 1.000 en el
que le sucedió Sancho III el Mayor que fijó su
residencia en Nájera que con Pamplona fue Corte de los
reyes. Sancho III el Mayor ensanchó sus fronteras más
allá de los Pirineos y asistió a la batalla de Calatañazor
en la que fue derrotado por Almanzor. Concedió un Fuero
a Nájera y a su muerte dividió su estado entre sus
hijos Fernando (Castilla), Ramiro (Aragón) Gonzalo (Sobrarbe
y Ribagorza) y García IV (Navarra). Éste último moría
en 1.054, año de la batalla de Atapuerca entre D. García
IV de Nájera y D. Fernando I de Castilla, su hermano. En
dicha contienda perdió la vida D. García y entró
triunfante en Nájera D. Fernando llevando el cadáver de
su hermano a la entonces catedral de Sta Mª la Real que
había ordenado construir él mismo y donde recibió
solemne sepultura. D. Fernando dejó el reino de Navarra
a su sobrino, Sancho, el hijo de D. García pero conservó
para sí Nájera y sus aldeas por lo que Cenicero dejó
para siempre de pertenecer a Navarra. Posteriormente,
ante el fraticidio de Sancho en 1.076 por sus hermanos
Ramón y Emersinda, se repartieron los dominios de su
primo el castellano Alfonso VI y el aragonés Sancho Ramírez.
Cenicero quedó en poder de Alfonso y en un fuero dado a
Miranda por éste en los últimos años del s. XI nuestro
territorio es denominado Rioja por primera vez.
Una
vez muerto Alfonso Cenicero pasa a la corona de Aragón
por el matrimonio de su hija Doña Urraca con Alfonso I
el Batallador, rey de Aragón. Matrimonio fatal que dio
origen a numerosas guerras. Una de ellas fue la librada
contra López de Haro. Éste último salió victorioso y
quedó dueño de Logroño, Cenicero, Nájera y otras
plazas de la comarca.
Muerto el aragonés, su hijastro Alfonso VII el Emperador
recobró La Rioja y celebró cortes en Nájera.
Sancho
el Sabio (1.150-1.194) quiso recuperar La Rioja para
Navarra pero fue derrotado en Briones por el castellano
Don Ponce, Conde de Minerva. Lo volvió a intentar
aprovechándose de la niñez del monarca Alfonso VIII y
se apoderó de algunas plazas pero cuando éste llegó a
mayor de edad se alió con Alfonso II de Aragón y recobró
las plazas riojanas.
A
la muerte de Alfonso XI ocupó el trono su hijo Pedro I
el Cruel que sostuvo encarnizadas luchas contra Pedro IV
de Aragón que solicitó ayuda a Enrique II de Trastámara
(bastardo que le disputaba la Corona de Castilla a D.
Pedro I), que invade Castilla por Soria y es vencido en Nájera
en 1.359 cayendo su pendón en manos castellanas. Enrique
huyó a Francia pero de nuevo fue llamado por Pedro IV.
En 1.365 ocupa Calahorra y allí se proclama rey al de
Trastámara. El 3 de abril 1.367 y tras años de luchas
vuelve a ser derrotado en Nájera Enrique y su numeroso
ejército huyendo de nuevo a Francia.
En
1.465 Nájera y sus aldeas de Cenicero y Tricio fueron
donadas al Conde de Treviño (D. Jorge Pedro Manrique de
Lara y Cárdenas) por el rey D. Enrique IV que además le
concedió el título de Duque de Nájera (Duque Forte) y
cuyos restos también descansan en Sta Mª la Real.
Del
Regadío 6, 18 Enero 1948
Cenicero
Villa
7 agosto 1.636 por Carta Puebla de D.
Felipe IV y nombra en ella al crucero o picota de 1557.
Desde 1768 sirve para finalizar el calvario que todos los
años se celebra en Viernes Santo. Su columna es lo único
que queda del original pues la cruz se reimplantó no
hace muchos años. La cruz tenía representados los doce
apóstoles. En ella se colgaban las cabezas de los
ajusticiados para escarmiento al pueblo y caminantes.
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